Me desperté y tenía varias llamadas de Pablo, decidí hablar con el más tarde porque no había pasado una buena noche dando vueltas a todo.
Después de comer llamé a mis amigas y nos marchamos a la playa ya que hacía muy buen día. Les conté lo ocurrido y me dijeron que ellas habían oído algún comentario sobre que andaba con otra chica pero que no le habían dado mayor importancia y por eso no me lo habían contado.
Empecé a alterarme y ellas poco a poco me tranquilizaron hablando de otros temas, llame a Pablo y le conté que había ido a la playa y por eso no le había llamado, me dijo que me venía a buscar para ir a dar un paseo por la costa.
Pablo me cogió de la mano y me sentí extraña, como fuera de lugar, un rato después paramos en unas rocas a ver la puesta del sol y me volvió a coger de la mano. Me empecé a poner nerviosa y a sentirme a disgusto y solté la mano. Él sin darse cuenta de lo que estaba pasando me cogió por detrás y me besó.
No se exactamente lo que paso pero no me aparté, y seguimos besándonos hasta que todo se quedó a oscuras. De repente volví a mí y le dije que teníamos que irnos que era muy tarde y me iban a chillar. Me dejo en casa y me baje del coche despidiéndome con la mano.
¿Qué estaba haciendo? Había perdido el control de la situación por completo, él con otra y Pablo detrás de mí. Subí corriendo a casa y me metí en la cama, no podía entender lo que había pasado. ¿Era una vulgar despechada o me gustaba Pablo de verdad?
No podía parar de darle vueltas a la situación, me fui a clase a la mañana siguiente aun con remordimientos de todo lo que había pasado en poco tiempo y aun pensando quien era aquella chica con la que había aparecido en el bar.
Pedí ayuda a mis amigas y me ayudaron a investigar, descubrí que era una amiga suya con la que solía quedar muy a menudo desde que dejó de quedar conmigo y me empezó a hervir la sangre.
Era por la tarde y estaba echándome la siesta cuando decidí hacerle una llamada perdida.
Unos minutos después me contestó.
Me mando un mensaje preguntándome quien era, y le conteste “que rápido te has olvidado de mí”.
Volvió a sonar el móvil, otro mensaje: “¿a que viene esto ahora? Se que estas con otro”
Me saltaron las lagrimas automáticamente le dije que necesitaba hablar con el y que tenía que ser en persona, después de ponerme varias pegas accedió y quedamos esta misma noche.
Quedamos en un parque al que solíamos ir a menudo. Cuando llegué él estaba sentado en un banco con la mirada perdida se giró y me dijo:
-¿Qué quieres?-con voz entrecortada.
-Necesitaba hablar contigo.-Le contesté con voz firme.
-Si pero dime de que, me has asustado diciéndome eso por mensajes.
-Veras…yo…es que…-No sabia como decírselo- Te quiero! -Se giró totalmente y puso cara de pánico.- Si te quiero tenía que decírtelo y creo que esta era la mejor forma.
-¿Y el?
-Él es un amigo, no tengo nada más que amistad.
-Yo no he oído lo mismo.- Dijo poniendo mala cara.
-Te lo juro – Mis ojos empezaron a empañarse, me miró y me abrazó .
- No llores, y por favor, no te pongas triste. –No sabía ni que decir le había pillado totalmente fuera de lugar. No podía parar de llorar, estaba demasiado triste como para pensar cualquier otra cosa.
-Me tengo que ir- Le dije entre sollozos.
-¿Hablaremos?
-Si.
-Vale, adiós.
-Adiós.
Me fui a casa a toda prisa y pensé, ¿es triste la vida o soy triste yo? Cada vez iba a peor todo, todo se estaba complicando por pequeñas cosas, y es que no podía dejar de pensar en él.
Empecé a recordar cada inolvidable momento, cada remoto lugar, cada desafiante mirada, cada sonrisa, cada dulce beso, cada preciosa foto, cada impensable aventura…todo, todo lo era él, todo.



