Fue la época más feliz de toda mi vida pero como suele pasar la nube se condensó. Estábamos en un prado tumbados mirándonos cuando alguien le llamó. Su cara de felicidad se volvió inexpresiva un escalofrío recorrió mi cuerpo sabia que algo iba mal.
Era la voz de una mujer, hablaba pausada, no llegaba a oír lo que le decía. Poco después colgó y le pregunte quien le había llamado, intentando apaciguar la situación me dijo que era un amigo preguntando por unas llaves. Sabía que no era cierto y esa mentira hizo una brecha en mi ilusión.
Al día siguiente le llame pero me dijo que estaba muy ocupado con el trabajo que no íbamos a poder vernos. Se me hizo raro ya que nunca me había puesto escusas a la hora de vernos y le colgué.
Esa misma noche trate de hablar con él, pero fue inútil, no cogió mis llamadas. No podía soportar no saber nada de él, le mande un mensaje: “Espero que no te pase nada conmigo…te quiero”. No hubo respuesta.
Llegó la siguiente noche y seguía sin saber nada de él, no podía más, mi cama se estaba volviendo un mar de lágrimas, la desesperación me estaba invadiendo y decidí hablar con él fuera como fuera.
A la mañana siguiente fui a su casa y espere a que llegara de trabajar y cual fue mi sorpresa cuando le vi aparecer con otra chica. Se me calló el alma a los pies jamás había sentido tal tristeza, ya que para el que a pasado por la nada, amar el volver a ser y yo había caído en lo más hondo. Había confiado en él y sin embargo todo había sido mentira.
Pasó a mi lado y me miro como a una desconocida, y siguió conversando con la otra chica. No daba crédito a lo que estaba pasando. ¿Qué había sido de aquella persona que yo adoraba más que a cualquier otra cosa?
No podía dejar de darle vueltas, ni podía dormir ni comer, no se iba de mi cabeza aquella escena, ¿Quién era aquella extraña o la extraña era yo? No soportaba esa incertidumbre y decidí llamar a un amigo suyo con el que yo tenía mucha confianza.
Me dijo que no me lo quería decir por el daño que podría hacerme la verdad, insistí en que necesitaba saberlo que con la verdad podría olvidarle antes y dejaría de pasarlo mal.
Al final terminó por decirme la verdad. Ella era una antigua novia, me dijo que se habían querido muchísimo y que lo dejaron poco antes de conocerme a mí. Que habían estado mucho tiempo juntos y que aun vivían en la esperanza de rehacer las cosas.
No quería creer lo que estaba oyendo. ¿Qué fue de todo lo que nosotros habíamos tenido juntos? ¿Ya me había olvidado o nunca le había importado?
Es triste que te dejen…pero aún es más triste pensar que fuiste el trago que hace olvidar, para alguien que lo significó todo para ti, eso duele en el alma.
Le había amado demasiado para no odiarle.
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