lunes, 12 de septiembre de 2011

Capítulo 7


Me desperté y tenía varias llamadas de Pablo, decidí hablar con el más tarde porque no había pasado una buena noche dando vueltas a todo.
Después de comer llamé a mis amigas y nos marchamos a la playa ya que hacía muy buen día. Les conté lo ocurrido y me dijeron que ellas habían oído algún comentario sobre que andaba con otra chica pero que no le habían dado mayor importancia y  por eso no me lo habían contado.
Empecé  a alterarme y ellas poco a poco me tranquilizaron hablando de otros temas, llame a Pablo y le conté que había ido a la playa y por eso no le había llamado, me dijo que me venía a buscar para ir a dar un paseo por la costa.
Pablo me cogió de la mano y me sentí extraña, como fuera de lugar, un rato después paramos en unas rocas a ver la puesta del sol y me volvió a coger de la mano. Me empecé a poner nerviosa y a sentirme a disgusto y solté la mano. Él sin darse cuenta de lo que estaba pasando me cogió por detrás y me besó.
No se exactamente lo que paso pero no me aparté, y seguimos besándonos hasta que todo se quedó a oscuras. De repente volví a mí y le dije que teníamos que irnos que era muy tarde y me iban a chillar. Me dejo en casa y me baje del coche despidiéndome con la mano.
¿Qué estaba haciendo? Había perdido el control de la situación por completo, él con otra y Pablo detrás de mí. Subí corriendo a casa y me metí en la cama, no podía entender lo que había pasado. ¿Era una vulgar despechada o me gustaba Pablo de verdad?
No podía parar de darle vueltas a la situación, me fui a clase a la mañana siguiente aun con remordimientos de todo lo que había pasado en poco tiempo y aun pensando quien era aquella chica con la que había aparecido en el bar.
Pedí ayuda a mis amigas y me ayudaron a investigar, descubrí que era una amiga suya con la que solía quedar muy a menudo desde que dejó de quedar conmigo y  me empezó a hervir la sangre.
Era por la tarde y estaba echándome la siesta cuando decidí hacerle una llamada perdida.
Unos minutos después me contestó.
Me mando un mensaje preguntándome quien era, y le conteste “que rápido te has olvidado de mí”.
Volvió a sonar el móvil, otro mensaje: “¿a que viene esto ahora? Se que estas con otro”
Me saltaron las lagrimas automáticamente le dije que necesitaba hablar con el y que tenía que ser en persona, después de ponerme varias pegas accedió y quedamos esta misma noche.
Quedamos en un parque al que solíamos ir a menudo. Cuando llegué él estaba sentado en un banco con la mirada perdida se giró y me dijo:
-¿Qué quieres?-con voz entrecortada.
-Necesitaba hablar contigo.-Le contesté con voz firme.
-Si pero dime de que, me has asustado diciéndome eso por mensajes.
-Veras…yo…es que…-No sabia como decírselo- Te quiero! -Se giró totalmente y puso cara de pánico.- Si te quiero tenía que decírtelo y creo que esta era la mejor forma.
-¿Y el?
-Él es un amigo, no tengo nada más que amistad.
-Yo no he oído lo mismo.- Dijo poniendo mala cara.
-Te lo juro – Mis ojos empezaron a empañarse, me miró y me abrazó .
- No llores, y por favor,  no te pongas  triste. –No sabía ni que decir le había pillado totalmente fuera de lugar. No podía parar de llorar, estaba demasiado triste como para pensar cualquier otra cosa.
-Me tengo que ir- Le dije entre sollozos.
-¿Hablaremos?
-Si.
-Vale, adiós.
-Adiós.
Me fui a casa a toda prisa y pensé, ¿es triste la vida o soy triste yo? Cada vez iba a peor todo, todo se estaba complicando por pequeñas cosas, y es que no podía dejar de pensar en él.
Empecé a recordar cada inolvidable momento, cada remoto lugar, cada desafiante mirada, cada sonrisa, cada dulce beso, cada preciosa foto, cada impensable aventura…todo, todo lo era él, todo.

Capítulo 6



Era viernes, el cumpleaños de una amiga y habíamos quedado todas para salir de fiesta. Quedamos a las 9 en un bar para cenar juntas y después marchar por ahí.
Estaba en la estación esperando el tren sentada, hacía muchísimo que no lo cogía, habían reformado la estación y habían puesto unos bancos muy bonitos, eso si, seguía la misma música clásica.
Empecé a oír el ruido de los raíles, el tren llegaba. Estaba montando en el tren cuando mire hacia la entrada de la estación y vi un chico corriendo para coger el tren, no le iba a dar tiempo, y fui corriendo donde el maquinista a decirle que esperara.
El chico montó y vino a darme las gracias, le invité a sentarse conmigo y empezamos ha hablar. Era un chico de cuatro años más que yo del pueblo d al lado era muy gracioso y no paraba de hablar.
Estábamos llegando a la parada en la que él se tenía que bajar y me dijo que le encantaría volver ha hablar conmigo y me pidió el número de móvil.
Dos paradas después llegó la mía. Me bajé pensando lo gracioso que había sido aquel chico y en que tenía curiosidad por saber más de él. Llegué  por fin a casa de mi amiga y allí estaban todas.
Cenamos y después les conté lo ocurrido. Se echaron a reír ya que me vieron muy emocionada con lo ocurrido. Después de un rato salimos de bares por fin.
Eran las 2 de la mañana cuando oí sonar el móvil. Era un número   desconocido y descolgué curiosamente. Esa voz… ¡era él! Me había llamado sin pasar apenas 8 horas desde nuestro encuentro. Mis amigas se acercaban a escuchar curiosamente entre risas mientras yo trataba de alejarme para hablar con él.
Tras media hora hablando decidimos quedar al día siguiente después de comer y colgué. Ellas entusiasmadas me preguntaron que tal, que que me había dicho “¡Tengo una cita!” les dije entre risas y nos fuimos a otro bar a continuar con la celebración.
Quedamos en un bar al que yo solía ir mucho a cenar y pasamos un buen rato hablando sobre nosotros, era un chico encantador pero yo tenía claro que no podía estar con nadie hasta que pasara un tiempo porque estaba todo muy reciente.
Hacía una noche fantástica y decidimos salir fuera comer el postre, cual fue mi sorpresa cuando apareció él con otra chica. Se quedo mirándome pero no se atrevió a decirme nada.
Pablo, el chico del tren, me dijo a ver que me ocurría porque se me había cambiado la cara totalmente y le dije que nada, que había visto a una persona y m habían venido cosas a la cabeza.
Me levanté para ir al baño y me dijo que me acompañaba por si no estaba bien, pero le dije que no se  preocupara que estaba bien, que necesitaba un poco de agua nada más.
Me moje la cara y me miré al espejo, lagrimas caían de mis ojos, agache la cabeza y me sequé las lagrimas. Me volví a mirar y dije: se fuerte.
Salí del baño pero alguien me agarró. No miré atrás pero sabía que era él. Le mire y le dije que me dejara, me suplicó que esperara, que tenía que hablar conmigo pero le dije que todo había terminado y me marché.
Volví a salir a la terraza y le dije a Pablo que quería irme que no me encontraba bien, y nos marchamos.
Cuando llegamos a casa le dije que ya hablaríamos, que lo había pasado genial pero que necesitaba descansar.
Subí a casa  y me tumbe a pensar en todo.